lunes, 26 de agosto de 2013


Mantos Blancos es un lugar en el norte
entre las sales y el cobre
a la salida de las plazas del recuerdo.

Fluye como cualquier líquido madrugador
tímidamente tibio
explorador.

Es un lugar de aquellos
que debieran ser recorridos medio siglo después
para quererlos
como merecen los cementerios.





lunes, 22 de julio de 2013

TAYLY

LOS HABITANTES SOLOS
Los habitantes solos se prodigan después del crepúsculo
sobre el planeta
como aditamento.

Los habitantes solos se sumergen en recuerdos
como llagas en la arena.
Y cuando llegan a un punto en el cosmos
es demasiado tarde
para nutrirse del silencio.

En tus párpados de niebla
                                                 entreabiertos
en ese punto - absortos -
nos llegó la hora
parte de tu alma al menos.

Sin embargo estuve
querellándome
contra el silencio
y pasé la tarde
                           como si nada hubiera muerto.


                     

lunes, 27 de febrero de 2012

DEL FARO DE ALEJANDRIA

Quiero verte en el puente
con las manos sobre el agua.



LA PROFECÍA
Me contaron que venías
bajando por la colina
aquella que cae al mar.

Me contaron que venías
a regañadientes
con algunas penas a cuestas.

La verdad no quiero que llegues
si yo no te haré olvidar.

 
OCTOSÍLABOS
Encararme a un árbol
Al marco de una ventana
Calabaza de los bosques
Versus helechos nativos.
Un árbol y otro árbol
Hacen un bosque activo
Si me encaramo al árbol
Un horizonte infinito.
En medio del bosque cautivo
Una mujer que ha dormido
Resolanas de esperanza
Y recompensas de frío.
Si trepo a esa arboleda
Veré un desierto florido
Oasis sobre la arena
Rocío en las madrugadas
Y lluvias sobre el estío.
CREPÚSCULOS QUE NO CIERRAN
Al faro torrencial
desde los brazos de un molino
nectacrepusculares.
Estructuras rocosas.
Las plantas
Esos pequeños pies de silabario
Sus muslos de caracol
hacia la baba
La espesura calipso de su falda
a la altura de sus ancas.
BIBLIOTECA CALLADA
A mi costado la tengo
como una lámpara abierta
como una lanza clavada.
Una sonata de grillos
Una que otra manzana
Otra noche estrellada.
Quiero verte en el puente
con las manos sobre el agua.
DEL PUERTO DE ALEJANDRIA
Vino la Pola Alejandra
bajando por la colina
aquella que cae al mar.
Vino la soberana
con una estrella en la frente.
Vino estilo serrana
abierta y desatada
bajando por la montaña
dispuesta a la libertad.
Revoluciones quería
estilo hembra gitana
con las alforjas cargadas.
Los libros de Alejandría
dispersos en la palabra.
Alejandro la llama
Esta mi niña serrana.
DEL FARO DE ALEJANDRIA
Ciertamente venía
Ensortijada la mora
Diminutos dedos sobre los pies desnudos.
No hablo de calabazas
Respeto
respecto
de aquellas doncellas.
Sus tallos florecen
por las alamedas.
Tímidamente
la gacela aparece
sembrando barreras.
Algún cazador furtivo ?
Lo que digo y sostengo :
Dejarla pastar graciosa
bajo la arboleda.
Tal vez
Otear las estrellas.

DEL MEDITERRÁNEO
Dulce horizonte que acompasan tus manos
mediterráneas y azules
caracolas abiertas.

Si no hubieras sido
un acento de gracia.

Si no hubieras venido
a mostrarme la Atlántida.

Tu amplio esqueleto
Alto a la distancia
Escultura de puertos
Orfandades de albatros
Acunando en tu playa.
 

jueves, 1 de julio de 2010

DESDE EL PAIS DE LAS BANDURRIAS

 
Verde puñado de manzanas
paladeando la humedad
fresca de la tarde.

                                                                   La gélida brisa
peina las sabanas
hasta un pájaro posándose
sobre un claro de cenizas
donde antes un bosque había.



He nombrado a mujeres
He dado mi nombre y mi sello a tantas cosas.

Nada más genuino
que una palabra escrita
incorregida.

Así
mi lacra se ha derramado
sobre
innumerables páginas,
asumiendo mi pequeñez
en estas constelaciones.

Sabemos lo que pasa :

El mar respira
plácidamente
bajo mis plantas.

El azar ya no cabe.

Acepto los designios de la armonía
en la clave de toda belleza.

Esta es mi sombra
Este es mi vertedero.

Helena de uvas
Pública carne en el alcohol
Maderamen desarticulado
En el mar del vendaval.



Desde esa concepción
en su lluviosa frescura
aprehendí del verde la frontera
entre el bosque y el río
entre el monte y el lago
la pradera y el piélago.

Confluí desde lo alto
hacia la manzana en su centro
de madera resbalosa.

Y heme aquí
evocando humedades
avizorando lo perdido
lo inconcluso
todo.


 















































































































sábado, 6 de marzo de 2010

ESTA LARGA QUIETUD

Esta larga quietud se aferra al barro portentoso
invocando y adorando la glorificación de una calle.
 
Una calle y una mujer se impregnan de ternura
tiñendo las palabras de modo irreversible.
 
Es este abrazo en esta altura
a la altura de tus hombros
como la primera vez de la virgen nervadura.
 
Pequeña fuente escrutadora en las mañanas.
 
Es este reír entre los pájaros
confundido entre el verde oleaje de las hojas.
 
Mi pretensión no es otra
que involucrarme en los suelos
acogiendo tus delicadas plantas.
 
La naciente jornada sólo tiene sentido desde tu mejilla.
 
No sabría decirte qué parte de tu alma se condice
con tu dedo meñique.
 
Buda mientras tanto
pacientemente esperando
en su posición acostumbrada.
 
La glorificación de una calle radica en la vertiente
que emana de tus pequeñas manos
y delicados pies.
 
Mi paciente caña en el estanque
doliente.
 
Esta calle
encerrada en su propia caja.

Lo que vendría siendo
una glorieta abierta y expuesta a mis palabras
en esa quietud profunda
cuando sus flancos me enredan a su sombra
aquella que sabemos nuestra .



























































































Advertencia :




Este cuadro permanece aquí, momentáneamente, para impregnarse
de humedades y aceites


El águila otea hacia la cordillera
Es una cuestión de química necesaria
por las cualidades del óleo



Esta calle alada
flanqueada
por mueblerías y botellas




Cómo poder explicarlo :

La delfina rebota sobre el agua
luego de una cabriola
y juega con mis papeles





B l a n c a s F r o n t e r a s





Ávido de los pequeños pasos tuyos silenciosos

las blancas fronteras
tus cavernas rojas
el grito en tu boca
en mi ventana la sombra
de tus carreras locas :









A t i e m p o n o t a r d í o





A tiempo en ti la calle
nimia
las rótulas blanquecinas
balanceándose tus ojos
en mi solapa



La niña viste traje parisino con cuello izado

Las mejillas ancladas a un beso.





DESPEDIDA A UNA PRINCESA ENCLAUSTRADA





Te libero
abro tu jaula - que no cerré yo

fueron otros tus carceleros
los que te postergaron
los que te hicieron señora de casa

te estrujaron
te hicieron invisible
y te escondieron la llave







C a n t á b r i c a




Vienes conmigo
en cada hembra abierta


en la velada epifanía de ti porte justo
ahuecada en mi lazo



vienes conmigo en cada compás que llevo
contra la probable
madrugada



Entonces esta especie de fuego que inflama tu calle

- ya sabemos cual -


fluye
como es natural
en esta memoria propia de ti
que se nombra a sí misma



La marea te arrebató el vestido
Que la profunda noche coronó de estrellas
Que te adoptó la luna para iluminar la tierra

Que te vas por la campiña recolectando rosas
Que a tu madre de vigilias la montó un venado
Y te parió gacela

Y te la llevas saltando
de poema en poema



Cantábrica
la noche te quedó esperando
como si no lo supieras



La calle de cal y canto
un parrón desnudo
la única luna que cuelga
donde antes en un macetero de helechos
huelgan mis corbatas.
















-¡ Ay de aquel que osare recordarme
que estoy muerto.
















































martes, 8 de septiembre de 2009

OFRENDA DE LUZ PARA LOS DONES

  •  
Retiro mi sombra de las sabanas
mientras exhalas
la última brisa de la trilla
que hoy te sustenta.
 
Regreso,
pisando adoquines por sombríos
callejones, vericuetos fríos,
con la pesadumbre de la ciudad
sobre los hombros.
 
A propósito,
más alto que los templos,
más allá de dioses ingeniados por el hombre,
algo más que religiones de consuelo,
ninguna otra entidad me favorece,
ninguna muleta es necesaria.

La sonrisa de mi padre muerto es suficiente
La disposición de una mujer en el crepúsculo

Un lar
donde reposar mis huesos.
 
Hasta aquí
nada es dicto.
 
Volvemos a la infancia
sin papas ni basílicas
ni menos adorar abejas reinas.
 
Por lo que tengo memoria
ha
millones de años, tus labios interiores
bastaron
para seguir viviendo.
 
Si me preguntaran
dónde descansa mi cuerpo
debo decir que no recuerdo
cuánto
muerto he estado.
 
Han sido tantos los tiempos que he cruzado
de un estado a otro
vislumbrando
los espacios que he sumado, a veces sucesivos
en bandada, en otras
traslapados eslabones
y siempre
yuxtapuestas estaciones.
 
Sobre la caleta extendida de la aurora
se extienden tus ojos simples
pacificando los perímetros
de tu estadía en mis playas.
 
Los seres de la Tierra se van deteriorando.

Retroceden.
Estamos hablando sobre humanos.
La degradación de las aguas.
Mas, inversamente
vanse sumando capas al centro
al núcleo del cerebro los frutos
mientras la piel se desgrana
envejeciendo.


Desde alguna perspectiva del tiempo
nos vemos empequeñeciendo
y en el anverso de éste - su cara luminosa -
conocemos algo más, otro tramo, el plan,
la estrategia
del derrotero humano :


Tu mano flanqueada por mis dedos
en un explorar en tus hoyuelos
al centro de tus sabrosos nudillos, no tiembla
cuando se posa la noche,
considerando que el tiempo
es un abrir y cerrar de elementos
en la geografía
de tus humedales.



Y cuando contemplo tus impredecibles
ojos, inevitablemente vuelvo
a mi tardía infancia
confusa, pero alegremente ansiosa
de robarte un líquido beso
simultáneo a mi palma,
amordazando el misterio
entreabierto
de tus dos columnas poderosas, ahí exactamente.
 
Y estamos aquí, navegando
con un barco a la espalda
con una ola entre los labios
que estalla y resuella
como una mujer en su entrega.


 
Yendo al encuentro de los hijos
sin reparo al empedrado,
caminando
con la indolencia
del vagabundo.
 
Solamente tus ojos
en el celeste claro de la aurora,
porque
lo que tus ojos ven
es creado.

                   Una historia merece ser mágica
para ser contada
y tener el don de la palabra
que logre ser digna
de parafrasearla.

 

JAVIERA
 
 

 

 
Javiera de las rosas
Pancha Javiera
Ojos verde esmeralda
Maquinaria matriarcal
apuntando al centro de la tierra.
 
Todo aquello se inflama
cuando digo tu nombre
Javiera viajera
quien me ayudó a cruzar
calles
torrentosas.
 
No persiguió oros ni bastos ni espadas, la viajera

Grande la mano
Acogedora,
Ayudista de tareas
escolares,
Escuchadora, lisonjera, ofrenda
de primeros auxilios.

Chilota cocinera
Vertiente de cuentos y campesinas leyendas
Celestina
Abuela coloquial
Recolectora de flores al pasar

Abuela del silabario
que me vela, riega y cocina
en mi huerto solitario.


 

Alors, renuncio a mi humana
condición,
como siempre he sido :
Vapor de maquinarias
Compuerta
Eslabón que se funde
en este regazo al filo
de la sabiduría.

Alors, rescato
al delfín de aguas azules :

Sólo Zaratustra merece ser orado
Sólo Zaratustra merece ser extrañado.

Alors, inicio
eliminando basurales
- partiendo por las religiones.



Que el mar se recoja, vomite y lave
esta miseria humana.




Cómo le ha ido al caballero ?
Cómo está la fundación del caballero ?


Volvamos a la infancia
Dos puntos

Nací
en la independencia
algo más al norte de la plaza
Chacabuco
a un costado del hipódromo
a centímetros del padre del piano.




Nací
entre papeles de seda
en los volantines de mi padre
al borde de la recoleta.


Oh ¡ La Recoleta
donde conocí a la mujer más sorprendente de mi historia.



Petrarca me respalda
para consolidar mi lenguaje
como si esto fuera
un imperativo romano.


 
Me encaramé a un árbol
para rescatar
un volantín perdido
y cuando, ganando espacios a la altura
de rama en rama, troncos escalé, sorprendido
bramé historias
desde los surcos de un tallo :
- Don Teófilo !
- Don Braulio !
- La señora Mandrágora !
Cómo está usted ?
Un castillo de cáceres y barqueros
efraínes.

Hasta teillieres salieron al baile,
nicanores
isabelinos.
 
Vamos recapitulando :
Solamente recordar puedo
que traspuse las alfombras del alma mientras llenaba
una ficha en la biblioteca
mientras mis hijos se columpiaban
en algún parque cercano.
 
En algún parque, con mis hijos
me encaramé a un árbol
para rescatar
un volantín caído.
 
Y seguí deambulando por el centro,
por la suciedad institucional,
viendo gente arrugada de pobreza amarga,
gordas madres con cara de niña
con pelos sin brillo, ajadas y tristes.

En algún parque, con mis hijos
me encaramé a un árbol para rescatarme.
 
Y a Don Efraín se le ocurrió decir :
" El hombre tiene la edad
de su primer recuerdo ".
Entonces :

Los puertos, ventanas, quinteros, mejillones,
tu casa.

Entonces los puertos, tus playas, las maestranzas,
las herrerías, tu puerta ancha entre las piernas,
tal tal para cual
tu isla grande
mi gran estrella
solitaria
mi gran estrella
solitaria.
 
Ansío el don del conocimiento de la historia
meridional y transversal.
 
Me mantuve lejos por comodidad
para emerger un día arrepentido
de mi ignorancia
esperando el momento de regresar.
 
Trasvasijar y trasvasijar en la clepsidra.

 
Tu hendidura en la espalda

Meridiano vital
Ruta central del amante
Camino dorsal entre los fiordos
Médula espinal de las sirenas
que cantan a la pleamar
que las hace eternas.

 
Cuando hablo de maestros en mi vida,

miro hacia la copa de los árboles.


La hoja flotando sobre el río
tórnase amarilla dentro de su verde.


El ciclo se revierte :
Mis hijos son
mis progenitores.




Al bajar los altos escalones
metálicos, rugosos,
la planta del pie izquierdo recibe el mensaje de los fierros
del tren en los vagones
de segunda clase
en los tiempos de estudiante.


Esto te ofrezco :
Una ciudad lluviosa
- devuélvete -


Aquí no tendrás a tus hijos - devuélvete -

Sólo números y acero
Mitines de protesta
Ingenuos amigos
Buenos camaradas, horizontes vagos, utopías.



A veces, un domingo, a la hora del abandono, una catedral
abierta
con órgano incluído.


El álgebra del cálculo
en la pregunta de un niño
y la respuesta extraviada del indigente en la noche
cuando los ojos cierra para no creer en nada.


Hijo,

Vienes a ponerme de pie
Deberás comprender mi amor a lo aromático
Oxigenado y verde
Que es mi suplemento
A lo inamovible y clásico